viernes, 6 de septiembre de 2013
Nunca estás solo
Hay mucha gente que tiene demasiados dilemas en su vida. La verdad es que los entiendo, ¿quién no? pero mientras que unos lo esconden y/o enfrenten, directamente o no, otros lo apartan para tratar de olvidar el tema de una vez por todas. Personalmente, creo que ambas son un tanto estúpidas.
Si vas enfrentando todo de cabeza, sin pararte a observar si los demás caminos te pueden interesar más, es como ponerte una venda en los ojos y empezar a correr esperando no encontrarte con ninguna pared. Claro que está bien que no te andes con rodeos y tengas las cosas claras. De hecho, mi madre me dijo de pequeña que al contrario de mi hermana, yo iba por un camino recto, sin dar más vueltas de las necesarias. Pero aveces en lugar de correr y correr para no hacer caso y hacerte el macho melancólico cuando te viene un problema, es mejor parar, mirar atentamente, y luego si es necesario disparar entre ceja y ceja a lo que sea que te toque la moral.
Por otro lado, la idea de tratar olvidarlo depende de como lo mires es peor, sí, pero muchas veces más útil. Encerrar las cosas en tu interior hace que te pudras y marchites de una de las formas más lentas y dolorosas que existen desde mi punto de vista, pero precisamente es una de las cosas que más fortalecen tu carácter y te preparan para la mierda de sociedad que hay por todas partes. Una vez ya te has acostumbrado al dolor y no lloras tan seguidamente, te puedes empezar a plantear a contárselo a alguien. Antes de eso es como comer una fruta verde: no puedes explicar bien nada porque no comprendes todavía lo que sientes y/o te pasa. Hablar las cosas después de eso es una gran ayuda, porqué así liberas un peso de encima cuando ya tienes la mente más abierta y así sientes más que no estás solo.
Por lo tanto, mi conclusión es esta: si tienes que hacer algo, hazlo sin rodeos, pero a un paso en que te puedas asegurar de que no te arrepientas de nada y puedas catar todas las cosas que la vida te dé a probar. En el caso de tener un gran pesar, cuéntalo cuando estés preparado; no te precipites a abrirte como un libro o las piernas de una prostituta, porque si no te entiendes ni tú, te harás más daño cuando los demás no lo hagan.
Una cosa que ayuda mucho para cuando no confíes en nadie para que te escuche, es hablar contigo mismo. Crea una doble identidad que solo tú veas y que te enseñe los caminos que puedes recorrer. Parece tonto, pero os juro que cuando tenía cinco, diez, y todavía ahora a los casi catorce años lo hago, y con conversaciones más fluidas de lo que parecía he llegado a ver opciones que ni se me habían pasado por la cabeza, y que estaban delante de mis narices. Personalmente me hace sentir algo menos sola, como si un fantasma me acariciase mientras duermo o un amigo me tendiese una mano.
Bueno, espero que a alguien le sirva esto de ayuda, y de ser así... no sé, un comentario o algo para comentar lo que ocurre está bien :3 Aunque bueno, creo que nadie lee esto xD
Colgaré otra entrada lo antes posible. Hasta entonces, un mar de divinidades.
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